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Los programas con los que inició la CNEN
fueron nueve: Física nuclear, Educación y Capacitación, Seminarios,
Reactores, Radioisótopos, Aplicaciones Industriales de la
radiación, Agronomía, Genética y Protección radiológica.
Durante la década de los sesentas, el proyecto
científico más importante de México fue la construcción del
Centro Nuclear en Salazar, Estado de México, iniciada en 1964.
Tan solo dos años después, se contaba ya con un acelerador
de iones positivos Tandem Van de Graaff y en 1968 con un reactor
TRIGA Mark III, lo que, aunado a otros laboratorios, dotó
al Centro Nuclear de instalaciones únicas en el país.
En 1972, la CNEN cambió su nombre a Instituto
Nacional de Energía Nuclear y en 1979 con la emisión de la
Ley Nuclear (reglamentaria del artículo 27 constitucional
sobre la materia), la institución se transformó para crear
la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias,
el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares, Uranio
Mexicano (ya desaparecida) y la Comisión Nacional de Energía
Atómica (que nunca entró en función).
Sin embargo, al cambiar de nombre, no varió
el objetivo para el que fue creada nuestra institución y que
hasta la fecha ha prevalecido: planear y realizar investigación
y desarrollo en el campo de las ciencias y tecnologías nucleares,
así como promover los usos pacíficos de la energía nuclear
y difundir los avances para vincularlos al desarrollo económico,
social, científico y tecnológico del país.
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